La novela ligera Mars de Fuyumi Soryo, publicada en 1996 (El mismo año en que yo nací) me dejó pensativa y con una sensación a vacio.
Quizás para algunos es una cualidad negativa, pero en realidad, para mi, esto me provocan las mejores novelas.
Si bien comienza con un tono inocente, se va transformando en un rejunte de personajes con conflictos psicológicos y emocionales profundos. Me encanta.
El nombre y su significado
Mars, significa "Marte". En la novela se hace referencia al dios de la guerra de la mitología romana "Marte" mejor conocido como "Ares" en su contraparte griega.
La protagonista (Kira Aso) es artista, y se dedica a estudiar mientras perfecciona su habilidad en pintura. Utiliza de modelo al protagonista masculino (Rei Kashino) corredor de carrera de moto.
El cuadro que resulta de esto se titula "Mars", porque ella ve en Rei, al dios de la guerra.
Amor conflictivo
Ambos protagonistas, rodeados de un aura misteriosa, tienen un pasado plagado de ausencias y de soledad.
Encuentran en el otro apoyo y sustento para su vulnerabilidad, sin embargo, no son una pareja idílica, utópica.
El sentimiento de conflicto esta presente en toda la novela. El crecimiento de ambos desde el colegio hasta la adultez, la sanación de heridas, el tener que salir adelante de una condición económica precaria juntos.
Pasado de Rei
Al avanzar los primeros capítulos nos enteramos de que Rei tenía un hermano gemelo, Sei. Si, tenía, porque este se suicida tirándose desde el techo de un edificio. Acá las cosas se empiezan a tornar oscuras.
Rei es un personaje oscuro en potencia. Si bien su hermano lo acompañaba siempre y se esperaba una union pacifica entre ambos, Rei detestaba a su hermano gemelo.
Su hermano gemelo, con aparente vulnerabilidad y introversión, a diferencia de su extrovertido hermano Rei, en realidad era una persona carente de empatía, con rasgos psicópatas.
Rei Buscaba herir a su hermano menor con palabras que creía que inferirían sobre, sin embargo no era así.
El personaje de Sei es llamativo. Con su bajo perfil y su tendencia artística, se dedicaba a pintar mientras asediaba a su hermano Rei, cuya existencia era la única que no le molestaba.
Rei quería deshacerse de su hermano peor no planificó su muerte.
Ambos, bombardeados por la misma situación familiar reaccionaron de distinta manera.¡ Aquí vemos el podes plástico de la psiquis!
Rei y Sei frente al mismo cadáver
Cuando eran unos niños ambos niños notaban que el comportamiento de su madre era desequilibrado.
Luego de darlos a Luz, muere el padre de ambos (Corredor de carreras) la mujer parece perder la noción de lo normal, por lo que es internada y tratada como enferma psiquiátrica mientras sus dos hijos pequeños corren por ahí.
Lo ultimo que vieron ambos de su madre es su cuerpo colgando, sin entender muy bien de lo que se trataba.
Rei y Sei se dispararon en distintas direcciones en cuento a lo que puede afectar esto a la mente de un niño.
Kira y su oscuridad
Ahora, si bien la mitad de la serie se dedica a desentrañar las heridas de Rei y su pasado, la otra mitad nos demuestra que el pasado de Kira no es leve tampoco.
Kira, como buena hija convive sin quejarse con el esposo de su madre. A quien aborrece.
La personalidad tímida e introvertida de Kira tiene una explicación: Abuso sexual.
El padrastro de Kira violaba a esta hasta que fue expulsado por su madre por una pelea entre ambos.
Kira consideraba que el asunto estaba resuelto hasta que decide volver a vivir con ellas, y su madre lo permite a pesar de ser consciente de lo que pasaba con su hija.
Kira esta vez no se deja estar y busca defenderse, asentarse en Rei le da la fuerza de voluntad para escapar de un hogar disfuncional donde la destruían lentamente.
El momento que más me llego a calar es cuando este hombre esta a punto de ser asesinado por Rei.
Kira en medio del susto se torna seria, y su bondadosa personalidad se pierde justo en el momento en que le dice a Rei "Mátalo".
Estas dobles facetas se ven a lo largo de la novela constantemente.
La lucha contra la pérdida
Por ultimo, podemos ver el constante malestar de la pareja por aquella pulsión de muerte constante en Rei.
Rei, como su fallecido padre, ama correr carreras a altas velocidad, aun al coste del peligro de su vida.
Kira y Rei se encuentran en tensión por la pasión de Rei, que al final es comprendida por la dolida Kira, que ante todo ama la la libertad de elección de Rei.
En Resumen, una buena historia con mucho trasfondo psicológico!
miércoles, 2 de enero de 2019
Sobre Rosa: No hay Rosas para Rosa
El cepillo de dientes lo presiona contra el jabón , lo raspa como si fuera manteca. Tiene pasta de dientes, pero es una costumbre incorporada, tan hecha costra, tan hecha carne, tan hecha piel. Se mira al espejo.
El documental de Hutchence y sus últimos minutos de vida la hacen reflexionar sobre las distintas formas de amortiguar . De repente se reproduce sin su autorización una canción que no entiende. Supone que esta en ingles. No la entiende, pero si. Digamos, entiende que es de desamor, de celos, traición, una carta vieja escondida entre las cosas de él. Un pedazo de papel viejo con letra elaborada y con una aclaración importante: "Flaca, espérame con ese vestido campana rosa, el de los bordados de hilo blanco. Simplemente, me gusta el rosa. Simplemente me gustan las rosas.
Simplemente me gustas, Rosa"
"Flaca, ¿Es verdad?
Flaca, ya no mas "I love u"
Flaca, vos ya no más "love me".
Cuando sos una persona muy fácil de conmover, pero de orgullo tenaz, te escondés en rinconcitos sin revocar, donde hay ausencia de luz y lloras por canciones que no comprendes.
Arrastrando las pantuflas, sin ganas de cenar, se acerca al calendario que cuelga del clavo flojo en la cocina. Ha llegado el día de usar un vestido rosa, uno campana plato, para decir:
"Dear Juan, you crazy Bastard, i really loved you".
Juliett
El documental de Hutchence y sus últimos minutos de vida la hacen reflexionar sobre las distintas formas de amortiguar . De repente se reproduce sin su autorización una canción que no entiende. Supone que esta en ingles. No la entiende, pero si. Digamos, entiende que es de desamor, de celos, traición, una carta vieja escondida entre las cosas de él. Un pedazo de papel viejo con letra elaborada y con una aclaración importante: "Flaca, espérame con ese vestido campana rosa, el de los bordados de hilo blanco. Simplemente, me gusta el rosa. Simplemente me gustan las rosas.
Simplemente me gustas, Rosa"
"Flaca, ¿Es verdad?
Flaca, ya no mas "I love u"
Flaca, vos ya no más "love me".
Cuando sos una persona muy fácil de conmover, pero de orgullo tenaz, te escondés en rinconcitos sin revocar, donde hay ausencia de luz y lloras por canciones que no comprendes.
Arrastrando las pantuflas, sin ganas de cenar, se acerca al calendario que cuelga del clavo flojo en la cocina. Ha llegado el día de usar un vestido rosa, uno campana plato, para decir:
"Dear Juan, you crazy Bastard, i really loved you".
Juliett
Que ocurre, Señor Blanc
Al señor Blanc le gusta que lo llamen por su apellido, sus dos nombres parecen ser la fehaciente prueba del desdén de sus padres.
Le gusta fumar mirando por una amplia ventana. A veces le parece chocante el contraste entre le verde jardín que tiene en frente y ese humo gris que emana de el.
Entrecierra los ojos y piensa que ese cigarro es como él; Gris, abrasivo, y carcome almas.
Después piensa en el producto de su tormento con Evelia; Maria, a quien no comprende.
Han pasado años desde que el ultimo golpe de deshumanizaron lo tomo por sorpresa , reemplazando su aficcion por la escultura, por una proporción considerable de botellas vacías y diarios secretos de Evelia.
Evelia enumeraba las razones por las cuales amaba a un tal Leonardo, y las razones por las cuales ese amor no era tan valioso como para entregar su estabilidad y el ultimo cacho de cordura que le quedaba. Evelia consideraba que el toxico cigarrillo de Blanc era mejor que una cajita de incertidumbre con cubierta de chocolate.
Blanc soplaba su resentimiento sobre el jardín de Maria, que miraba de vez en cuando a la ventana de su padre, topándose con su mirada esquiva. Él no parece dueño de ese lugar.
Parece un intruso.
Maria a veces pensaba invitarlo a ver las violetas, pero ambos sabia... Las flores y ella necesitaban algo más. Las pobres violetas morirían, tal como lo hizo Evelia.
Perséfone
Le gusta fumar mirando por una amplia ventana. A veces le parece chocante el contraste entre le verde jardín que tiene en frente y ese humo gris que emana de el.
Entrecierra los ojos y piensa que ese cigarro es como él; Gris, abrasivo, y carcome almas.
Después piensa en el producto de su tormento con Evelia; Maria, a quien no comprende.
Han pasado años desde que el ultimo golpe de deshumanizaron lo tomo por sorpresa , reemplazando su aficcion por la escultura, por una proporción considerable de botellas vacías y diarios secretos de Evelia.
Evelia enumeraba las razones por las cuales amaba a un tal Leonardo, y las razones por las cuales ese amor no era tan valioso como para entregar su estabilidad y el ultimo cacho de cordura que le quedaba. Evelia consideraba que el toxico cigarrillo de Blanc era mejor que una cajita de incertidumbre con cubierta de chocolate.
Blanc soplaba su resentimiento sobre el jardín de Maria, que miraba de vez en cuando a la ventana de su padre, topándose con su mirada esquiva. Él no parece dueño de ese lugar.
Parece un intruso.
Maria a veces pensaba invitarlo a ver las violetas, pero ambos sabia... Las flores y ella necesitaban algo más. Las pobres violetas morirían, tal como lo hizo Evelia.
Perséfone
Mitología aplicada a la actualidad: Sociedad de medusas
Una sociedad de Medusas.
Medusa en la mitología griega era una sacerdotisa que fue violada por Poseidón en el templo de Atenea.
La castigada fue ella, la culpa fue de ella. La convirtieron en un monstruo, la condenaron a vivir recluida, convirtiendo en piedra a todo aquel que la mirara. La misma Atenea se desquitó con ella por deshonrar su templo.
Pero el héroe fue Perseo, que le cortó la cabeza, demostrando su valía.
Es increíble, los mitos fueron escritos hace tantos años, pero esa metáfora de ser despojada hasta de tu alma sigue vigente.
Pasan años hasta que podés reconstruir de a fragmentos tu vida. Fantasmas que te persiguen cuando querés vivir una relación en pareja normal, cuando no podés explicarle a la persona que amás que no podés, que duele, que sangra, que angustia. Que el llanto, que el escalofrío, que el temblor. Que estás loca, que no sos normal, que pasó hace tanto tiempo.
¡Tiempo! ¡Cuando te arrebataron la sensación de las horas! Cuando ese día murió algo en vos. Te convertiste en un monstruo que quiere vivir en soledad, con el pelo de serpientes, con la mirada de piedra.
La culpa de haber "tentado" al tipo, de no haber reaccionado con más fuerza, de no haber podido sacar tu grito ahogado.
De no haber ayudado al contexto, de no ser el típico prototipo al que le deben creer.
La empatía es un sentimiento de privilegiados.
El culpable es Poseidón, el "intocable" Poseidón.
La víctima fue, es y será siempre Medusa.
Perséfone.
Medusa en la mitología griega era una sacerdotisa que fue violada por Poseidón en el templo de Atenea.
La castigada fue ella, la culpa fue de ella. La convirtieron en un monstruo, la condenaron a vivir recluida, convirtiendo en piedra a todo aquel que la mirara. La misma Atenea se desquitó con ella por deshonrar su templo.
Pero el héroe fue Perseo, que le cortó la cabeza, demostrando su valía.
Es increíble, los mitos fueron escritos hace tantos años, pero esa metáfora de ser despojada hasta de tu alma sigue vigente.
Pasan años hasta que podés reconstruir de a fragmentos tu vida. Fantasmas que te persiguen cuando querés vivir una relación en pareja normal, cuando no podés explicarle a la persona que amás que no podés, que duele, que sangra, que angustia. Que el llanto, que el escalofrío, que el temblor. Que estás loca, que no sos normal, que pasó hace tanto tiempo.
¡Tiempo! ¡Cuando te arrebataron la sensación de las horas! Cuando ese día murió algo en vos. Te convertiste en un monstruo que quiere vivir en soledad, con el pelo de serpientes, con la mirada de piedra.
La culpa de haber "tentado" al tipo, de no haber reaccionado con más fuerza, de no haber podido sacar tu grito ahogado.
De no haber ayudado al contexto, de no ser el típico prototipo al que le deben creer.
La empatía es un sentimiento de privilegiados.
El culpable es Poseidón, el "intocable" Poseidón.
La víctima fue, es y será siempre Medusa.
Perséfone.
Todo lo que quiero, mientras te quiero
Quiero comentarte mis infortunios, cuando tambaleo en la cuerda de lo dionisíaco.
Quiero compartirte mis descargas de adrenalina. Puedo mostrarte la desnudez de mis ojos ilusionados. Sólo a vos.
Puedo permitirte observar la caída en picada. Puedo fluir frente a vos cuando la desilusión me inunda.
Los memorables y lamentables momentos a los que otros no tienen acceso.
Quiero expresarte mi amor por aquella novela vieja, quiero ver como mis poemas favoritos calan en tu espíritu. Quiero ver un antes, un después. Que tu perspectiva gire, y vuelva a girar. Que nunca sea inerte.
Quiero que me odies cuando entiendas mis intenciones, que dejes de aferrarte al desconcierto y a la negación. Que te dejes arrastrar por la luz, por una charla con té de manzanilla muy azucarado.
Quiero que asientes tu frente en mi hombro y me digas que estoy equivocada.
Quiero que tengamos posturas distintas.
Quiero que alimentes el impulso de guerra de mi espíritu.
Quiero verte avanzar a la velocidad de la luz.
Perséfone
Perséfone
Amarre
Amarre
Sus ganas de vivir se habían topado con un límite. Cuando se miraba en el espejo podía percibir cuánto peso había perdido y unas ojeras prominentes. Los demás no exageraban cuando le decían que estaba hecho huesos, que pronto se volvería polvo.
Todo ese enojo que le rebasaba el cuerpo no podía ser expresado porque simplemente no tenía energía.
Su vida se había transformado en un incierto mirando al techo, sin voluntad para buscar la luz. El tele siempre prendido generando ese ambiente azulado.
Cuando no pensaba en sus pocas ansias de vivir pensaba en Carla.
Por alguna razón se había arrepentido de dejarla atrás y continuar su vida con otra mujer.
Volvía a aquel portón despintado con sus iniciales de blanco y tocaba frenéticamente hasta que Carla le habría.
Cuando sus amigos lo alentaban a salir por ahí, terminaba de vuelta bajo un poste de luz titilando de amarillo y aquel portón despintado.
Carla lo recibía con sus brazos abiertos, pero notaba que últimamente su expresión se había ensombrecido, algo la preocupaba, y la alejaba de él.
Un día encontró un extraño atado debajo de su cama, tenia elementos tanto extraños como asquerosos. Decidió tirarlo a la basura.
Después buscó a Carla, le comentó de aquella cosa extraña, y mientras mirada el perfil de Carla algo perdido pensó e Alba.
Una angustia se apoderé de su pecho.
Sus ganas de vivir se habían topado con un limite. Cuando no pensaba en sus pocas ansias de vivir pensaba en Alba.
Perséfone
Perséfone
Para alguien a quien admiro
Adoro como juega, usted, parece tener tantos rincones recónditos.
Me encanta como sonríe, usted, figúrese que el fuego de admiración ha nacido en mi gracias a su existencia.
Se que le gusta leer libros, usted. Debería quizás ceder al sentimentalismo de un drama con final triste.
Rodearnos de letras hizo que nuestras vidas tengan un punto de convergencia.
En medio de una reflexión sobre autores catastróficos, me ha contado de sus días contados en tono de broma. Usted, no entiende mi mirada esquiva.
Guardarse sus lágrimas hace menos pesada la carga de un cáncer que retorna por segunda vez, o de recuerdos de fantasmas de carne y hueso apropiándose, desgarrando su cuerpo.
Se ríe mientras piensa, usted, en aquella que le privó de calidez, de aquel que la dejó a su merced.
Se que le gusta leer libros a usted, que su capacidad de entender teorías lingüísticas no es algo que le cueste. Que recuerda una novela textualmente con solo leerla y que admira la poesía echa melodía.
Se que no le cuesta reírse de las desgracias a usted, si, pero se que si le cuesta romper en llanto y permitirse vulnerabilidad.
Creo que comprende, usted (Que ha virado la mirada hacia otro lado), que no soy capaz de prescindir de mi esencia, que a veces no acepto lo inevitable y que lloraré por ambos.
Perséfone,
Perséfone,
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